Los dos hechos son ciertos y ocurrieron el mismo día, el viernes 9 de octubre de 2026. Primero, el Comité Noruego del Nobel anunció en Oslo, a las 11:00 hora local, que el Premio Nobel de la Paz 2026 es para Navanethem 'Navi' Pillay, jurista sudafricana de 85 años, por su contribución al derecho internacional y a la persecución de crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio; Pillay defendió a opositores del apartheid, fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, jueza de la Sala de Apelaciones de la Corte Penal Internacional entre 2003 y 2008 y Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014, y presidió la comisión de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio en Gaza. Segundo, horas después, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció sanciones contra la Corte Penal Internacional como institución: congelan los bienes de la Corte bajo jurisdicción estadounidense y prohíben las transacciones con ella, con licencias del Tesoro que dan seis meses para cerrar relaciones. Rubio dijo: 'El presidente Trump jamás permitirá que la Corte Penal Internacional procese a ciudadanos estadounidenses' y 'Estados Unidos nunca se unió a la Corte.
No la necesitamos y no la queremos'. La Corte respondió que las sanciones son 'un intento de obstruir el curso de la justicia' y que su trabajo continuará. Dos precisiones. Una: 'EU' en la prensa mexicana significa Estados Unidos, no la Unión Europea; la Unión Europea, al contrario, respaldó a la Corte ese mismo día.
Otra: el titular sugiere una relación de causa entre el Nobel y las sanciones, pero el comunicado del Departamento de Estado no menciona el premio ni a Pillay, y las sanciones son la escalada de un proceso que empezó con la orden ejecutiva de febrero de 2025 y las sanciones a fiscales y jueces de la Corte durante 2025, motivadas por las órdenes de arresto contra Benjamín Netanyahu y por la investigación sobre Afganistán. La coincidencia de horas es real; la relación causal no está probada.
