Hecho confirmado: el 25 de septiembre de 2026, en la Quinta de San Pedro Alejandrino de Santa Marta, el presidente Abelardo de la Espriella posesionó a Joaquín Gutiérrez como presidente de Ecopetrol y anunció que su gobierno 'reabre por completo el camino de la exploración y la suscripción de nuevos contratos, incluido el fracking', a lo que dé. Gutiérrez prometió avanzar 'en proyectos convencionales y no convencionales', implementar un 'fracking responsable', seguir con la exploración costa afuera y dejar a Ecopetrol 'con reservas para décadas'; anunció además auditorías forenses a las administraciones anteriores y una sede alterna en Barranquilla. Asumió funciones el lunes 28. El contexto que dieron los medios: al cierre de 2025 Ecopetrol tenía reservas probadas de petróleo para 7,8 años y de gas para 6,3 años, según Infobae (El Colombiano y La República citan 7,4 y 5,9 años).
El gobierno anterior no firmó contratos de exploración nuevos y frenó los pilotos de fracking Kalé y Platero, de Ecopetrol en Puerto Wilches (Santander). 000 millones en cuatro años si el negocio resulta viable, y cada proyecto necesita licencia de la ANLA y aprobaciones de la ANH. El ministro de Ambiente, Fabio Arjona, dijo que el fracking ocuparía menos del 2% del territorio y no tocaría áreas protegidas. Análisis.
Por qué el fracking es una apuesta de alto riesgo para Colombia. Agua: cada pozo necesita grandes volúmenes de agua y devuelve a la superficie aguas de retorno con químicos y sales que hay que tratar y disponer; el primer proyecto con fecha está en Cesar y La Guajira, una de las zonas con mayor escasez de agua del país, y los pilotos de Ecopetrol están en el Magdalena Medio, una región de ciénagas y comunidades pesqueras. Sismicidad: la reinyección de aguas residuales se ha asociado con sismos inducidos en otros países, un riesgo que exige monitoreo riguroso en un país que acaba de vivir un terremoto (el del 10 de agosto no tiene relación con esta actividad). Clima: las fugas de metano de los pozos no convencionales van en contra de la meta de Colombia de reducir en 51% sus emisiones a 2030 frente a su escenario de referencia.
Tiempo: aun si todo sale bien, la primera perforación con fecha es de 2027 y se necesitan de 10 a 12 pozos antes de una fase comercial, así que el fracking no resuelve el déficit de gas de los próximos años ni reemplaza las importaciones. Y licencia social: los pilotos de Puerto Wilches se diseñaron precisamente para probar, con monitoreo y participación de las comunidades, si la técnica era segura en Colombia; el anuncio de 'fracking a lo que dé' salta esa etapa en el discurso, aunque los permisos de la ANLA y la ANH siguen siendo obligatorios. Las dos lecturas. Para el Gobierno, con reservas para menos de ocho años, no explorar condena al país a importar petróleo y gas, perder regalías e impuestos en plena crisis fiscal y depender del exterior; el marco legal existe y el impacto territorial sería pequeño.
Para los críticos y las organizaciones ambientales, los riesgos para el agua, la salud y el clima no están resueltos, y la transición energética debería acelerarse, no revertirse. Con el mismo estándar para todos: la decisión del gobierno anterior de no explorar también tuvo costos, entre ellos las importaciones de gas. Por qué este sitio lo registra como negativo: reabre sin condiciones anunciadas una técnica con riesgos ambientales documentados, en las regiones con más estrés hídrico, y la presenta como una solución inmediata que no puede ser. Lo que no está confirmado: qué contratos se firmarán y cuándo, si los pilotos de Puerto Wilches se retoman y con qué reglas, y qué opina la ANLA.