Qué pasó
Hecho confirmado: el 8 de septiembre de 2026, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió con el presidente Abelardo de la Espriella en el Batallón Paraíso, en Barranquilla. Se firmaron dos memorandos de entendimiento, sobre cooperación nuclear civil y sobre minerales críticos y tierras raras, suscritos por el canciller Omar Bula y por Rubio. De la Espriella declaró que Colombia será el 'principal aliado' de Estados Unidos.
Preguntado en rueda de prensa por una eventual base militar estadounidense, Rubio respondió que 'hay que estudiar si eso es factible' y que cualquier iniciativa tendría que partir de una solicitud colombiana. Qué no ocurrió: no hay acuerdo de base militar, no hay solicitud formal en curso y no se firmó ningún instrumento sobre presencia militar extranjera.
Contexto
Una base extranjera no es decisión del Ejecutivo solo. El artículo 173, numeral 4, asigna al Senado 'permitir el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República', y el artículo 237, numeral 3, obliga a oír al Consejo de Estado. En 2010 la Corte Constitucional dejó sin efectos el acuerdo militar de 2009 con Estados Unidos sobre siete bases porque 'debió ser tramitado como tratado internacional'.
Esa autorización no se ha dado en los siglos XX y XXI.
Análisis
Por ahora es una declaración exploratoria, no un acto de gobierno, y no hay nada que el Congreso deba aprobar todavía. Pero fija el estándar para medir cualquier paso siguiente: si el Gobierno avanzara hacia una base o hacia presencia militar estadounidense permanente sin pasar por el Senado y sin el concepto del Consejo de Estado, repetiría el defecto que la Corte Constitucional censuró en 2010. Este sitio no tiene constancia de que el Gobierno haya iniciado ninguno de esos trámites.
Balance
Se registra como mixto: hubo cooperación firmada en dos memorandos, pero la opción de una base militar quedó abierta solo como respuesta de prensa, sin acto de gobierno ni trámite ante el Senado o el Consejo de Estado.